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Competencias para el siglo XXI

                                           

Con mucha frecuencia se escucha en los debates educativos actuales que es necesario que la escuela dote a los estudiantes con ciertas competencias que serían propias del siglo XXI. ¿Cuáles son esas competencias? ¿en qué se distinguen de lo que el sistema educativo ha tenido como objetivos en los años pasados?

Para responder a estas preguntas es preciso entender que el debate sobre los contenidos actuales de la educación no es uno que se de en abstracto, es el resultado de un proceso en el que se han forjado perspectivas muy diferentes acerca de lo que los sistemas educativos deben hacer y que priorizan diferentes aspectos.

Los sistemas educativos surgieron en un determinado contexto signado por el industrialismo y la consolidación de estados centralizados en un mundo que apostaba por el racionalismo como camino hacia la emancipación humana. En ese marco, no debe sorprender que los sistemas educativos nacionales se hayan consolidado en todo el mundo y se hayan enfocado en algunos mandatos básicos: formación de identidades nacionales, consolidación general de algunos saberes instrumentales básicos que, además, priorizan el pensamiento académico sobre otras manifestaciones del desarrollo pleno de las personas.

El surgimiento del enfoque de derechos en la educación (con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948) cambia los énfasis al concebir a la educación como un fin en sí mismo, y subrayar objetivos vinculados al desarrollo pleno de las personas, a la vida en libertad, y al diálogo y la amistad entre los pueblos.

Pocos años después, la economía de la educación postula otro enfoque, según el cual la experiencia educativa es una inversión en desarrollo de capital humano que habrá de redituar en el futuro mediante la elevación de la productividad de las personas.

Estos dos enfoques son los que han marcado mucho de los debates educativos especialmente en los últimos 20 años. El primero ha logrado una mayor concreción en el Informe Delors producido por la UNESCO en 1996, y el segundo ha logrado mayor prominencia al ser adoptado por dos agencias internacionales con gran capacidad de influir: el Banco Mundial y la OECD.

En los años más recientes, sin embargo, el enfoque económico se ha visto afectado desde la propia economía por trabajos que subrayan en la construcción del capital humano, los factores de personalidad y habilidades “blandas” que el enfoque más tradicional había desdeñado en pro de un énfasis en las habilidades más instrumentales.

Por su parte, el enfoque de derecho sigue demandando un mayor nivel de concreción que permita ir más allá de las declaraciones y de la repetición de ideas importantes como los llamados cuatro pilares identificados por el Informe Delors, pero que requieren mayor contenido específico.

Asimismo, algunas características de la sociedad contemporánea plantean desafíos adicionales al sistema educativo: (i) cómo construir una ciudadanía global y como esto se vincula a los debates sobre el universalismo, o no, de los principios democrático-liberales; (ii) la presencia masiva de la comunicación digital que ocupa los tiempos de las vidas diarias de las personas con una estructura de comunicación en la que destaca lo efímero y conciso, relegando lo profundo y permanente, asimismo, cerrando espacios a la reflexión profunda y a la propia introspección.

Finalmente, los últimos cincuenta años han visto una explosión de nuevos conocimientos sobre la naturaleza humana y la cognición que aún no son completamente procesados por la pedagogía ya que ésta no parece estar en buen pie para el diálogo interdisciplinario que los hallazgos de la neurociencia, la psicolingüística y la bilogía evolutiva plantean.

Con estos elementos en mente, se puede tener una discusión un poco más ordenada y estructurada sobre las competencias para el siglo XXI que no se pierda en enunciados generales vacíos, o en listados más o menos sustentados de habilidades que parecieran ser importantes en un mundo que aparece como muy fuera del control de la acción humana.

Autor: César Guadalupe.

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Publicado el día 16/04/17 1:26.